Escribo esto con la esperanza de soñar con tu acción y reducir mis pulsaciones cada vez que ahora veo un todoterreno en la carretera.
Voy a empezar comentando los hechos para quienes no esteis al tanto.
Lunes 18 de Abril de 2011, regreso a casa tras pasar satisfactoriamente la ITV por la autovía A2. En este momento, la autovía es de 3 carriles y yo, a 90 km/h voy por el de la derecha del todo. Veo una señal que indica que a autovía de 3 carriles va a quedar reducida a 2 carriles obligando el de la derecha, que ocupo, a girar a la derecha. Por lo que procedo a señalar con el intermitente izquierdo que voy a cambiar de carril, soy consciente de que viene un todoterreno gris a lo lejos, a mas de 200 metros, por lo que cambio de carril y unos segundos después el todoterreno ya pegado al culo de mi vehículo empieza a echarme las luces y pitarme, para acto seguido ponerse a mi par a la derecha y seguir insultandome y pitandome. Paso de él lo cual aún debió encender mas su ira y conllevó en que él bajase su ventanilla y ¡PUM! algo arrojó contra el cristal de mi seat ibiza que resonó como si hubiese rebentado el cristal en mil pedazos y me hizo dar un volantazo del que no recuerdo como salió la cosa ni los vehículos de atrás porque tras lanzarme el objeto (primero pensaba que sería una piedra, pero quiero creer que nadie lleva una piedra en su vehículo y sería una moneda).
El asesino, porque no tiene otro nobre, tomó la salida de la derecha y yo, con un ataque de nervios tremendo tomé la salida de mi casa y me dirigí a comisaría donde puse la pertinente denuncia.
Lamento profundamente que mi estado de nervios no me llevase a fijarme en la matrícula pero espero que gracias a internet algún otro conductor que en ese momento circulaba pueda aportar algo de luz para añadir estos datos a la denuncia y que este asesino (porque puede hacertelo a ti o tus hijos) reciba su justo merecido.
Saludos
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lunes, 25 de abril de 2011
jueves, 2 de diciembre de 2010
El mundo a 80 kilómetros por hora
Desde hace un par de semanas he empezado a desplazarme a mi lugar de trabajo procurando ir a una velocidad constante de 80 kilómetros por hora.
Casi todo el trayecto, son 85 kilómetros, lo realizo por autovía, salvo los dos tramos urbanos de la ciudad que salgo y a la ciudad que llego.
Antes de esta decisión solía venir a trabajar a unos 120 kilómetros por hora que en función de las prisas aumentaban. Así que decidí que en vez de salir de casa con unos 50 minutos de tiempo empezaría a salir de casa con 75 minutos y reduciría mi velocidad a los 80 kilóemtros por hora.
La verdad es que no tengo ninguna prisa para venir a trabajar ni para volver del trabajo por lo que no me supone ningún problema el salir de casa con mas tiempo.
En estos días además he empezado a respetar los límites de velocidad de manera escrupulosa, de modo que si un letrero de obras indica que la velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora procuro colocarme en 70 o 75 km/hora para no sobrepasar el límite legal.
Este respeto por las velocidades máximas que establece la ley ya me ha llevado a tener varios problemas en la autovía.
Hace dos días, iba por la autovía a unos 80 kilómetros por hora y una hormigonera empezó a adelantarme, mientras me adelantaba entramos en un tramo de obras en el cual había una señal que indicaba que los camiones no podían adelantar, la cuestión es que la hormigonera continuó adelantando todo el tiempo que necesitó FALSO cuando se cansó de ir a mi par decidió invadir mi carrir obligandome a frenar para ponerme detrás de él. En este momento me alteré, lo adelanté, le pité y me distancié de él, pero seguí respetando la velocidad máxima de 80 kilómetros por hora, por lo que pasados unos segundos me alcanzó y en ese momento empezó su acoso. Lo primero que hizo fue echarme las luces, como permanecía a la velocidad que establecía la señalización horizontal (80 kilómetros por hora) dejó puestas las largas y empezó a pitarme y pegarse al culo de mi ibiza lo máximo posible, de hecho, pensé que iba a darme un golpe por detrás. Este acoso me causó un gran estado de nervios y no pensé que lo mejor era incumplir la ley, sobrepasar el límite y alejarme de él, error mío, permanecí a 80 kilómetros por hora (seguíamos en tramo de obras).
Durante todo el tramo en obras fue con las largas, pitándome hasta quedarse sin bocina y con su frontal de la hormigonera casi en contacto con mi maletero. Una vez terminado el tramo en obras me adelantó, volvió a pitar y se desvió a la obra a la que me dirigía.
Mi estado de tensión y nervios duró unos cuantos minutos mas hasta que logré tranquilizarme.
Casi todo el trayecto, son 85 kilómetros, lo realizo por autovía, salvo los dos tramos urbanos de la ciudad que salgo y a la ciudad que llego.
Antes de esta decisión solía venir a trabajar a unos 120 kilómetros por hora que en función de las prisas aumentaban. Así que decidí que en vez de salir de casa con unos 50 minutos de tiempo empezaría a salir de casa con 75 minutos y reduciría mi velocidad a los 80 kilóemtros por hora.
La verdad es que no tengo ninguna prisa para venir a trabajar ni para volver del trabajo por lo que no me supone ningún problema el salir de casa con mas tiempo.
En estos días además he empezado a respetar los límites de velocidad de manera escrupulosa, de modo que si un letrero de obras indica que la velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora procuro colocarme en 70 o 75 km/hora para no sobrepasar el límite legal.
Este respeto por las velocidades máximas que establece la ley ya me ha llevado a tener varios problemas en la autovía.
Hace dos días, iba por la autovía a unos 80 kilómetros por hora y una hormigonera empezó a adelantarme, mientras me adelantaba entramos en un tramo de obras en el cual había una señal que indicaba que los camiones no podían adelantar, la cuestión es que la hormigonera continuó adelantando todo el tiempo que necesitó FALSO cuando se cansó de ir a mi par decidió invadir mi carrir obligandome a frenar para ponerme detrás de él. En este momento me alteré, lo adelanté, le pité y me distancié de él, pero seguí respetando la velocidad máxima de 80 kilómetros por hora, por lo que pasados unos segundos me alcanzó y en ese momento empezó su acoso. Lo primero que hizo fue echarme las luces, como permanecía a la velocidad que establecía la señalización horizontal (80 kilómetros por hora) dejó puestas las largas y empezó a pitarme y pegarse al culo de mi ibiza lo máximo posible, de hecho, pensé que iba a darme un golpe por detrás. Este acoso me causó un gran estado de nervios y no pensé que lo mejor era incumplir la ley, sobrepasar el límite y alejarme de él, error mío, permanecí a 80 kilómetros por hora (seguíamos en tramo de obras).
Durante todo el tramo en obras fue con las largas, pitándome hasta quedarse sin bocina y con su frontal de la hormigonera casi en contacto con mi maletero. Una vez terminado el tramo en obras me adelantó, volvió a pitar y se desvió a la obra a la que me dirigía.
Mi estado de tensión y nervios duró unos cuantos minutos mas hasta que logré tranquilizarme.
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